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jueves, 31 de marzo de 2011

PRIMERO DE ABRIL


Primero de Abril del año dos mil once

Mi querido hijo CARLOS ALONSO:

Este día reviste gran trascendencia en tu vida porque marca la fecha en que llegas a la mayoría de edad, produciendo este acontecimiento la transición de mayor importancia en la vida del hombre. Hoy asumes, por ministerio de la ley, el honroso título de ciudadano y te substraes de la patria potestad que a tu padre ponía en posesión de la dirección de tus actos; asumes por lo mismo, toda la responsabilidad de tu futuro, sin que esto signifique -por supuesto- que yo me considere relevado de la constante obligación que los padres tenemos para aconsejar y apoyar a nuestros hijos. Y he querido, con motivo de esta fecha, darte algunos consejos derivados de los conocimientos adquiridos con mi experiencia y con el conocimiento del corazón humano, que la intensidad de mi vida me ha permitido adquirir y del privilegio que del destino he recibido al permitirme actuar en todas las clases sociales que integran la familia humana. No pretendo incurrir en el error tan común en los padres, de querer transmitir su propia experiencia a los hijos; si la juventud es tan hermosa, lo es precisamente porque carece de esa experiencia. La experiencia no es sino el resumen de todas las rectificaciones que el tiempo, al transcurrir, viene haciendo del bello concepto que de la vida y de nuestros semejantes nos formamos, desde que entramos en posesión de nuestras propias facultades. Lo primero que necesitan los hombres para orientar sus facultades en la vida, y para protegerse y defenderse de las circunstancias que le son adversas y que por causas ajenas a su voluntad convergen sobre su voluntad, es clasificarse. Clasificarse ha sido uno de los problemas, cuyo alcance, son muy pocos los que saben comprender. Tú debes, por lo tanto, empezar por hacerlo y voy a auxiliarte con mi experiencia. Perteneces a ese grupo de hijos de personas que con esfuerzo han alcanzado posiciones más o menos elevadas, que se acostumbran desde su niñez a recibir toda clase de atenciones y agasajos, y a tener muchas cosas que los demás niños no tienen y que van por esto, perdiendo la noción de las grandes verdades de la vida y penetrando en un mundo que lo ofrece todo sin exigir nada, creándoles una impresión de superioridad que llega a hacerles creer que sus propias condiciones son las que los hacen acreedores de esa posición privilegiada. Por ello te digo que los que nacen y crecen bajo el amparo de posiciones elevadas, están condenados por una ley fatal, a mirar siempre para abajo, porque sienten que todo lo que les rodea está más abajo del sitio en que a ellos los han colocado los azares del destino, y cualquier objetivo que elijan como una idealidad de sus actividades, tiene que ser inferior al plano en el que ellos se encuentran. En cambio, los que pertenecen a las clases humildes y se desarrollan en el ambiente de modestia máxima, están destinados, felizmente, a mirar siempre para arriba porque todo lo que les rodea es superior al medio en que ellos actúan, lo mismo en el panorama de sus ojos que en el de su espíritu, y todos los objetivos de su idealidad tienen que buscarlos siempre sobre planos ascendentes. Y en ese constante esfuerzo por liberarse de la posición desventajosa en que las contingencias de la vida los han colocado, fortalecen su carácter y apuran su ingenio, y logran en muchos casos adquirir una preparación que les permita seguir una trayectoria siempre ascendente. El ingenio, que no es una ciencia y que, por lo tanto, no se puede aprender en ningún centro de educación, significa el mejor aliado en la lucha por la vida y sólo pueden adquirirlo los que han sido forzados por su propio destino a encontrarlo en el constante esfuerzo de sus propias facultades. El ingenio no es patrimonio de los niños o jóvenes que han realizado ningún esfuerzo para adquirir lo que necesitan. El valor de las cosas, lo determina el esfuerzo que se realiza para adquirirlas y cuando todo puede obtenerse sin realizar ninguno, se pierde la noción de lo que el esfuerzo vale y se ignora el importante papel que éste desempeña en la resolución de los problemas importantes de la vida, y el tiempo que nos sobra, nos aleja de la virtud y nos acerca al vicio. Y éste es el otro factor negativo para los que nacen al amparo de posiciones ventajosas. Todos los padres generalmente recomiendan a sus hijos huir de los vicios. Yo he creído siempre que existe un solo vicio, que se llama "exceso" y que de éste, deben todos los hombres tratar de liberarse. Yo conozco casos de muchas personas que de la virtud hacen un vicio, cuando se han excedido en practicarla. Procura siempre no incurrir en ningún exceso y nadie podrá decir que tengas un solo vicio. El objetivo lógico de todo hombre que se inicia en la lucha por la vida, debe encaminarse a obtener todo aquello que le es indispensable para la satisfacción de sus propias necesidades. Obtener lo indispensable y hasta lo necesario resulta relativamente fácil para un hombre honesto, que no practica ningún exceso que le reste su tiempo y le mengüe los ingresos de su trabajo. Cualquier esfuerzo encaminado a realizar estos propósitos, estará siempre justificado y es siempre reconocido por todos nuestros semejantes, pero si se incurre en el error, tan común desgraciadamente, de caer bajo la influencia de lo superfluo, todo sacrificio resultará estéril, porque el mundo de lo superfluo es infinito, no reconoce límites y son mayores sus exigencias mientras mayor satisfacción se pretende darle. Es lo superfluo el más grande enemigo de la familia humana, y a este imperio de la vanidad se ha sacrificado mucho del bienestar y de la tranquilidad que los hombres disfrutarían, si a sus imperativos hubieran logrado substraerse, y se ha perdido mucho del honor que en holocausto a lo superfluo se ha sacrificado. De todas estas verdades, solamente pueden librarse los que, teniendo un espíritu superior, llegan a constituir las excepciones de las reglas que siempre se refieren a los casos normales. Si tú logras constituir una de esas excepciones, tendrás que aceptar que has sido un privilegiado del destino, logrando así para honor tuyo y satisfacción de tu padre y madre, librarte de los precedentes establecidos y podrás crearte una personalidad propia, cuyo mérito lograrás sin esfuerzo que todos reconozcan. Éstos son los deseos de tu padre y lo son también de tu madre, así como de tus abuelos, si a ellos el destino no les hubiera privado de la infinita ventura que una familia debe experimentar cuando su hijo primogénito llega a su mayoría de edad, sin haberles dado a sus padres un motivo de rubor o pesar como es el caso tuyo. Pensamiento crítico y racional del padre mexicano. Feliz cumpleaños número diez y ocho. CARLOS ALBERTO

lunes, 7 de febrero de 2011

APLÍQUESE AL GUSTO





Liderar y envidiar, no es vivir en paz.

Vivía en la propia casa, de un señor muy opulento, un zapatero contento, con su suerte muy escasa.

Cantando pasaba el día, siempre alegre el zapatero, si le faltaba dinero, le sobraba la alegría, y al rico desesperaba aquel eterno cantar, que dormir ni descansar ni un momento le dejaba.

¡Yo te haré callar, bribón! Y mataré tu alegría –dijo el ricachón un día- harto de tanta canción.

Y al zapatero, su vecino hizo llamar al momento, el que cantando y muy contento, al ver al ricachón, vino al momento.

- ¿Cuánto al año ganas? Le dice.

- No llevo cuenta, es según se me presenta. Unos menos y otros más.

- Pero ¿aproximadamente?

- No lo sé, señor.

- Me es extraño…

- Yo comiendo todo el año, ya está mi cuenta al corriente. Tengo dinero, lo gasto, no lo tengo, no me apuro, mi alimento es seguro.

Alegría a todo pacto, si trabajo y buen humor, no envidio a gente rica, pues nunca gasto en botica, ni visitas al doctor.

- Mas… ¿si hallaras por azar la fortuna algún día, creo que te gustaría?

- ¡Toma! Pues no me habría de gustar…

- ¡Pues toma!

Y repleto de dinero, puso en su mano un bolsón.

- ¿Y esto a qué santo es presente?

- El que yo te he querido hacer, por el gustazo de ver como vives grandemente.

Agradeció y sin cantar. Volvió el buen hombre a su hogar con su bolsón de dinero, dueño de tal cantidad, que nunca vio mayor.

Perdió el hombre el buen humor y la dulce tranquilidad. Desde entonces siempre temiendo, siempre vigilando alerta, siempre atrancando las puertas, siempre de las gentes huyendo, sin sueño por reposo a cantar ya no volvió más; y bien pronto comprendió que, antes era más dichoso.

¡Jesús! En hora menguada -se dijo el zapatero- tomé el dinero que me dio este caballero, y no me sirve de nada.

Para qué quiero este oro si desde aquel triste día, he perdido la alegría y de salud un tesoro.

Y cogiendo el gran bolsón, a casa del rico fue con el propósito de ir a hacer la devolución.

- Tome – le dijo- aquí está el oro que usted me dio. Le agradezco la merced, pero no la quiero ya.

- Pero, ¡tú eres un borrico! O quizá algún majareta... No vi dilate mayor… Ni desaire ni irrespeto.

- Para ser feliz, señor, no necesito ser rico, con poco vivo aquí abajo mientras Dios no me llame arriba.

Sólo quiero mientras viva: Paz, salud y trabajo. En esta breve existencia, niños hay que procurar, tener paz en el hogar, en reposo la conciencia, y afición a trabajar.

Por LYLO

Publicado en: Libertad es una Llave

jueves, 27 de enero de 2011

EL CISNE NEGRO

El Cisne Negro, la nueva cinta de Darren Aronofsky, protagonizada por Natalie Portman, Vincent Cassel, Mila Kunis y Winona Ryder.

La cinta sigue la historia de Nina (Portman), una bailarina de una compañía de danza en la Ciudad de Nueva York, cuya vida, como la de todas las personas de su profesión, está por completo dedicada a la danza. Ella vive con su madre, la bailarina retirada Erica (Barbara Hershey), quien fervorosamente apoya la ambición profesional de su hija. Cuando el director artístico Thomas Leroy (Vincent Cassel) decide reemplazar a la primera bailarina Beth Macintyre (Winona Ryder) para la producción estreno de su nueva temporada “El Lago de los Cisnes,” Nina es su primera elección. Pero Nina tiene competencia, una nueva bailarina Lily (Kunis) quien también impresiona a Leroy. El Lago de los Cisnes requiere de una bailarina quien pueda interpretar tanto al Cisne Blanco, con inocencia y gracia, y el El Cisne Negro, quien representa la astucia y la sensualidad. Nina encaja perfectamente en el papel del Cisne Blanco, pero Lily es la viva personificación del El Cisne Negro. Mientras las dos bailarinas expanden su rivalidad a una amistad algo perversa, Nina se pone cada vez más en sintonía con su lado oscuro con un abandono que amenaza con destruirla.

Lejos de la típica cinta de suspenso ubicada en el mundo del crimen y las casas embrujadas; el retrato íntimo de Aronofski de una mujer que literalmente se desmorona en su nivel psíquico más elemental, se desarrolla en el ambiente menos esperado; el demandante, mundo físico y artístico del ballet profesional. Para Aronofsky, fue el lugar perfecto para desarrollar un relato visualmente explosivo acerca de la obsesiva presión por alcanzar la perfección.

La cinta es una de las que se espera obtengan diversas nominaciones en la próxima entrega del Oscar.